miércoles, 28 de junio de 2017

La Tertulia Musi♫lite. La Poesía ♫ 6



        Durante años, A Media Voz ha sido un rincón en donde refugiar mi pensamiento, y soltar libremente la imaginación a la sugerencia de poetisas y poetas. De inicio, los que visitábamos esta bella iniciativa, al menos yo, nos preguntábamos por la autoría de la misma. Más tarde, supimos de Grace y, lamentablemente, más tarde, de Graciela Henao Londoño. A vosotros ya os había hablado de esta página y de Grace su autora. Hoy os propongo dos poetisas que Grace incluyó en A Media Voz: Ana Ajmátova y Concha García. De Concha tengo en mi biblioteca algunas de sus obras y, además, tuve el placer de conocerla en la Tertulia Diálogos Literarios impulsada y liderada por el editor y escritor José Membrive. No sé si, tú, Marina o, tú, Lucas, al visitar A Media Voz, conocéis los poemas que os propongo hoy. Aún así, a partir de este momento, y al leerlos durante nuestra tertulia, estoy seguro que se os despertará el interés por conocer la obra de Ana Ajmátova y Concha García, en profundidad.



 

A MEDIA VOZ



GRACIELA HENAO LONDOÑO




SEMBLANZA:

Nació  en Manizales, Departamento Caldas Colombia, en abril de 1939 y murió en enero de 2013. Realizó estudios de fisioterapia en la Escuela Colombiana de Fisioterapia de Bogotá. Fue jefe por varios años del Departamento de Fisioterapia del Hospital Infantil de Manizales y posteriormente abrió su consultorio, el primero que hubo en Manizales, trabajando ininterrumpidamente hasta noviembre de 2012. Vivió permanentemente actualizada en su profesión. Por sus conocimientos le solicitaron actuar como perito judicial en su área, en los juzgados del Departamento de Caldas.

En 1998 le diagnosticaron un carcinoma en su ojo derecho, diagnóstico que enfrentó con valentía; y como terapia se dedicó  a la elaboración de esta página              (A MEDIA VOZ–con el seudónimo de “Grace”- convirtiéndose así en experta en este tema que le apasionó desde pequeña; y continuando al mismo tiempo con su trabajo profesional.  Fue una vida dedicada a servir y al disfrute de la poesía.



Manizales, febrero de 2013





Ana Ajmátova:
Rusia 1899 - 1966
Reseña biográfica:Poeta rusa nacida en Odessa el 23 de junio de 1889.
        Hija de una noble familia de origen tártaro, estudió latín, historia y literatura en Kiev y en San Petersburgo.
Se casó con Nikolái Gumiliov en 1910, el más sobresaliente escritor del grupo acmeista, con quien viajó por Italia y Francia. Lectora incansable, leía en sus lenguas originales a Baudelaire, Dante, Horacio y Shakespeare.

Durante muchos años fue silenciada por el régimen soviético. Sus poemas se prohibieron, fue acusada de traición y deportada. A su regreso a Leningrado, en 1944, produjo su obra más importante, "Requiem", publicada apenas en 1963. En 1965 fue nombrada Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford."El correr del tiempo", su última obra, es un balance de su trayectoria de 1910 a 1965. Falleció en Moscú en 1966. ©



El poeta

Piensas que esto trabajo, esta vida despreocupada
Escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada.
Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos mañosos
Jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos.



Y escucharle al bosque alguna cosa y a los pinos taciturnos ver
Mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier.
Tomo lejos o a mi vera, sin sentir culpa a mi turno
Un poco de la vida artera y el resto al silencio nocturno.

Versión de Rafael Alberti


Concha García 
Reseña biográfica: 
Poeta española nacida en La Rambla, Córdoba, en 1956. Reside en Barcelona desde su infancia.
Es licenciada en Filología Hispánica, cofundadora del Aula de Poesía de Barcelona y presidenta de la Asociación Mujeres y Letras. Ha sido incluida en diversas antologías y galardonada con importantes premios, entre los que se destacan: Premio de poesía Barcarola en 1987 y Jaime Gil de Biedma en 1994. Fue además finalista de los premios Claraboya en 1986 y Ámbito literario en 1986 y 1987.
Su obra poética está contenida en las siguientes publicaciones: «Rabitos de pasas» 1981, «Trasunto», «Por mí no arderán los quicios ni se quemarán las teas» y «Diálogos de la hetaira» publicados en 1986, «Otra ley» 1987, «Ya nada es rito» 1988, «Desdén» 1990, «Pormenor» 1993, «Ayer y calles» 1994, «Cuántas llaves» 1998 y «Árboles que ya florecerán» 2001. © 

Especial 

        La obra de Concha García sobresale con largueza en el panorama de la poesía moderna española. Dueña de un original estilo poético, ha recibido influencia de poetas renombrados como Celan, Stevens, Milosz, Ajmatova y otros, sintiendo la poesía, según su propio concepto, "ligada a la sensación de lo efímero, todo préstamos de los objetos cotidianos, de pensamientos fugaces y de experiencias vivas o imaginadas".
        Para "A media voz" es motivo de complacencia compartir con sus lectores los textos enviados por esta destacada poeta.


Variaciones

Hemos conocido vicisitudes de doble filo
aguas donde bañarse era imposible
tiempos de amor con un fondo blanco
y una ternura por mirarlo todo
que nos daba respuestas equivocadas
por eso me dirijo a ti. La mujer
que hoy piensa y siente a la vez
parece perturbada por la situación
y resbala entre recuerdos donde el amor
era la invención sublime de ser dos.
Pero no todo pasa.
Me hinco en mi cama y soy una
con la conciencia escindida, con la virtud
de quererme marear involucrada
en sensaciones que no transpiran
porque te necesitaría para sudar,
y como estoy sola lo canto
porque siempre hubo un tiempo
y habrá más tiempos ya sin dolor
sin esperar que un faro de coche
alumbre la esquina donde fijo la mirada.
Me siento agotada, como si la sensación
de ser yo misma me golpease
en un centro conocido pero ignorado. 



Fuente informativa: A MEDIA VOZ y AC





La Tertulia Musilite. La Poesía ♫ 6


sábado, 24 de junio de 2017

La Tertulia Musi♫lite. La Poesía ♫ 5

La Tertulia Musilite. La Poesía ♫ 5



EL SILENCIO, esconde la respuesta.
            Queridos amigos Marina y Lucas. Tenéis razón. Tengo descuidado el apartado poesía de este blog. Nuestras periódicas y etéreas conversaciones tertulianas pueden quedar en el silencio de la no escritura, pero sus ecos percuten nuestros pensamientos. Más de una vez, y dos, y tres veces, he abierto el ordenador, conectado la memoria, abierto el Word y quedado ensimismado en  la contemplación de la pantalla azul. Una contemplación ciega porque mi cerebro miraba a otra parte. Y os veía a vosotros sentados en vuestros sillones: Conversando, leyendo al poeta que cada cual tenía en sus manos, hojas amarillas que siguen hablándonos de mundos posibles o imposibles que suspenden nuestra imaginación, una y otra vez en la maravilla de lo subjetivo inducido y de la lúcida razón siempre atenta a lo objetivo. Lo uno y su contrario en un placer
indescriptible.
            Ya conocéis mi otra gran debilidad, la música. Oír música es, para mí, sumergirme en lo más profundo de un áureo abismo en donde las palabras y el sonido rellenan su espacio y me veo, a mí mismo, revolcándome como cuando, más joven, lo hacía en praderas de posidonia, mirando hacia arriba contemplando el esfuerzo de la luz solar por penetrar en ese mar en el que, yo lograba reconocerme en una plácida nostalgia de lo perdido hace millones de años. En esas profundidades, Beethoven, Mozart, Wagner, Falla, Granados, Albéniz, Bach,… No puedo nombrarlos a todos ¿alguno me disgusta? No. Y no solo la música llamada clásica… Y por si, a mi incontrolable imaginación le faltara algo, ProMúsica de Águilas alimenta ese ansia. Suelo escuchar anticipadamente  las obras programadas unos días antes de la audición del concierto. Y me pierdo. ¡Ah! La imaginación otra vez. Así no hay manera de escribir poesía o prosa. Más no me abrumo por ello. Me lo paso muy bien dejándome llevar por el sonido de las palabras y las palabras del sonido que recorren mis circuitos neuronales, tal como etérea salmodia gregoriana; una gozosa e ingrávida ociosidad.                                                                                                    …






            Marina y Lucas, nos vemos… 


miércoles, 7 de junio de 2017

La Tertulia Musi♫lite. La Música ♫ 15

La Tertulia Musilite. La Música ♫ 15
Aviso a los tertulianos:

           Organizado por la Asociación ProMúsica de Águilas, el 23 de Junio de 2017 a las 21 horas está programado el siguiente concierto:



                       ♫
GRAN CONCIERTO 14º DE ABONO VIERNES 23 JUNIO 2017 A LAS 21 HORAS
A BENEFICIO DE LA ASOCIACIÓN ALZHEIMER ÁGUILAS



Se informa a todos los abonados y público en general que ha habido una modificación del programa anteriormente anunciado a petición de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia sustituyendo el concierto de clarinete por el adagio de Barber que en esta ocasión estará dedicado a las víctimas del terrorismo y una espectacular segunda parte  con las más famosas bandas musicales originales de la historia del cine quedando el programa como se muestra en el cartel publicitario.


PARA MÁS INFORMACIÓN Y ADQUISICIÓN DE  ENTRADAS COLABORACIÓN PUEDEN DIRIGIRSE A PRO MÚSICA ÁGUILAS, C/. Castelar, 2 - 2º TELF. 626476389 y VICTORIA TRAVEL - Calle Isabel la Católica nº 1 - bajoTelf: 968 414752.

.Para no abonados colaboración 15 Euros.
Menores de 18 años 50% menos.
You can buy your tickets at C /. Castelar, nº. 2 - 2nd Tel: 626 476 389 and VICTORIA TRAVEL - Calle Isabel la Católica nº 1 - Telf: 968 414752 and also in auditorium from 2 hours before start the concert.

PROGRAMA
I PARTE
        Adagio para cuerdas……………………………………………………………..  S. Barber
        Concierto para cello y orquesta  nº 1 en sol menor  Op.49….........  D. Kabalevsky
1 Allegro 6:12
2 Largo 5:57
3 Allegretto 6:18

II PARTE

Lawrence de Arabia…………………………………………………….  M. Jarre
Segunda piel……………………………………………………………. R. Baños
Risen ……………………………………………………………………   R. Baños
Doctor Zhivago………………………………………………………….. M. Jarre
        La Misión. Tema principal…………………………………………….   E. Morricone
        La Misión. El oboe de Gabriel………………………………………..   E. Morricone
     El puente sobre el rio Kwai…………………………………………..    A. Malcolm
        Cantando bajo la lluvia………………………………………….  H. Brown/ A. Freed

Juego de tronos……………………………………………………….    R. Djwadi

GONZALO MESEGUER

El violonchelista Gonzalo Meseguer (Murcia, 1984) realizó sus estudios musicales en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, finalizando con Matrícula de Honor, titulación compartida con la “Universität Mozarteum” de Salzburgo, donde obtiene su segunda licenciatura además del máster oficial.
Discípulo de Enrico Bronzi y Giovanni Sollima ha sido galardonado en diversos concursos nacionales e internacionales, destacando su participación en el Concurso “Brahms” realizado en Pörtschach (Austria) asi como diversos premios en los concursos  de Xátiva, en el Certamen Intercentros asi como en la Villa de Cox.
Ha sido invitado a actuar en salas y festivales de Austria, Alemania, Italia y España como solista, en formación de cámara y con orquesta: “Wiener Saal” de Salzburgo, “Mozart Woche” de Salzburgo, Feria del libro de Frankfurt con la compañía de tangos de Bruno Cavallaro.
 En calidad de solista ha actuado con la Orquesta de Jóvenes de Murcia, la “Orquesta Accademia” en Italia, la Camerata de Murcia y la Orquesta "Hims Mola"
Actualmente es además primer cello en la Barbieri Simphony Orchestra con la que realiza regularmente actuaciones por toda la geografía nacional y profesor en el conservatorio de música de Molina de Segura, Jaime Lopez.
La crítica especializada ha dicho de Gonzalo Meseguer: Sonoridad especial e inusual: así es como describimos al cellista Gonzalo Meseguer. GEA Reutlinger General-Anzeiger […] versiones de auténtica categoría por la calidad de sonido, transparencia técnica y emotividad expresiva de las que hizo gala el joven cellista murciano. Octavio de Juan. Diario La verdad.Actualmente toca un violonchelo Forster, luthier de la Reina de Inglaterra, de principios de 1820.

NOTAS AL PROGRAMA
                                          Pero hay un rayo de sol en la lucha, que siempre deja la sombra vencida”.
Miguel Hernández.

            Comienzo y fin del concierto de hoy, la música para el cine se ha convertido en cien años en un género en sí mismo, digno de ser llevado a las salas de concierto y perennemente casi ignorado en el medio para el que nació; el Cine. Digo esto porque, como recalco a mis alumnos, pocas veces solemos fijarnos y apreciar la banda sonora de una película. La música está ahí como un elemento más de la ambientación del filme, o por lo menos eso nos parece, pero aún sin darnos cuenta desempeña un papel esencial, imprescindible en la narrativa cinematográfica y, como veremos, brillante acompañante de la historia del séptimo arte.
            Pocas obras de la tradición musical clásica han sido tan utilizadas para musicalizar todo tipo de filmes como el Adagio para cuerdas de Samuel Barber. Dirán  con razón que esta obra no fue expresamente compuesta para el celuloide pero se ha   convertido en un curioso caso de éxito dentro de la escena más que para lo que fue compuesto. En la mayoría de los casos se utiliza con la intención de imprimirle a las escenas en las que aparece una acentuada expresión de melancolía, ocurriendo así en películas como Pelotón, El hombre elefante, Platoon o Reconstrucción, entre otras. También con la misma intención fue incluida en los funerales de Albert Einstein o la princesa Grace de Mónaco, o los anuncios en radio por las muertes de John F. Kennedy y Franklin D. Roosevelt. Incluso en las conmemoraciones por las víctimas de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York o a la sede del semanario satírico Charlie Hebdo. Sin embargo, y a pesar de haberse convertido a algo parecido a una monda de cebollas, cabe la posibilidad de que lo que verdaderamente estuviera presente en la mente del compositor fuera algo muy distinto al dolor y al sufrimiento.
            Contaba Barber por el tiempo de concepción de la obra 26 años y habiendo alcanzado ya algunos éxitos por obras como La escuela del escándalo, entró en contacto con la obra de Virgilio Las geórgicas. La obra del poeta latino describe las actividades agrícolas y hace una alabanza de la vida en el campo. Si, como afirman algunos, la inspiración para la creación del Adagio para cuerdas surgió de esta lectura, bien podríamos ver en sus lentas progresiones melódicas la expresión de un sentimiento más cercano a un delicado erotismo que a una abrumadora tristeza. En todo caso, nunca es mala la oportunidad de escuchar una obra que, no por tanto vestirla de luto, se ha convertido en un omnipresente clásico y un delicioso y calmo entremés.
            Antes de comentarles algo más sobre la música cinematográfica, hagamos una breve pausa en el Concierto para chelo de Kabalevsky.
            No fue el ruso un compositor al uso. Alejado de casi todos sus contemporáneos, ni gozó de la fama de Prokofiev o Shostakovich, ni adoptó casi ninguno de los preceptos de la música serial o dodecafónica en boga en su tiempo. Supo pues, situarse en una cómoda postura artística donde ni discrepara con el público soviético ni con el aparato del “soviet”. Causa ésta de su casi desconocimiento en occidente en contraste con la amplia consideración que le tributó su país natal.
            Kabalevsky escribió su concierto para violonchelo Nº 1 entre 1948 y 1949. Es la pieza central en una trilogía de conciertos para chelo que escribió para jóvenes músicos rusos, a quien dedicó una gran parte de la energía y composiciones de su vida. El concierto fue estrenado en 1949, por Svyatoslav Knushevitsky a quien también dedicó la pieza. Está, en cada uno de sus tres movimientos, ambientado en canciones populares rusas, de ahí la gran aceptación pública que tuvo en su estreno. Dentro del carácter amable y lírico de toda la obra, quizá destaque el melódico segundo movimiento dedicado a los soldados rusos caídos en la guerra mundial, así como el finale donde el autor da autoridad al solista a la vez que oportunidad de virtuosismo.
            No tenemos ni yo espacio ni ustedes tiempo para hacer un relato pormenorizado de bandas sonoras y compositores. Sin embargo, si me gustaría hacerles evocar algunas de las melodías que seguro recordarán y sonarán hoy.
            Baste recordar la amplia colección de músicas que han acompañado a las películas que más nos han emocionado y cómo sus autores en la mayoría de los casos han pasado al olvido. Cuando en 1927 se incorpora por primera vez la sonorización a una película (recuerden, “El cantor de jazz”) muchos pensaron que tras este hecho ocurrirían dos muertes: la de los actores de cine mudo y la de la música cinematográfica. Aunque desgraciadamente en el primer caso significó el ocaso de muchas carreras, no ocurrió lo mismo con la música acompañante. Dándose pronto cuenta los directores del extenso poder sugestivo de la música, a partir de la década de los treinta la banda sonora se convirtió en elemento necesario en cada película trascendiendo su papel ambiental y convirtiéndose en refuerzo, narración e incluso personaje como ocurre en la película Ben Hur donde la figura de Jesús es un tema musical.
            Parafraseando el conocido dicho, detrás de una buena película se encuentra una buena música, o si prefieren detrás de un gran director hay un gran compositor.
            Dando esta afirmación por cierta, y a poco que investiguemos veremos que Bernard Herrmann estaba tras Hitchcock, Ennio Morricone en las películas de Sergio Leone o el gran John Williams acunando los trabajos de Steven Spielberg. En la mayoría de los casos, los trabajos de estos anteriores o los de los Mancini, Tiomkin, Rotta, Barry o Zimmer por solo citar algunos, han traspasado el celuloide y se han convertido en composiciones y compositores tan clásicos, reconocidos y creadores de estilos como pudieron ser los compositores de la música sinfónica anterior al nacimiento del cine.
            Para despedir estas notas a la vez que la temporada de este año, tan solo quisiera citar un conocido comentario de Bernard Herrmann:
            “Si el mundo real puede parecer o ser cruel y la vida por tramos indomable, ¿qué mejor refugio -a veces- que la música?”
            Buenas noches y feliz verano.

José Luis Llorca Cáceres.-


                    ♫
                             

                   ANTES                                                                                 DESPUÉS       
                   ♫

               El autor del célebre Adagio para cuerdas, Samuel Osborne Barber, nació en Pensilvania, EEUU, el 9 de marzo de 1910. Sus padres pretendían que fuera médico pero Samuel, antes de los diez años, los convenció de que su vocación era otra; pese a todo, llevaban tiempo escuchando las canciones que el futuro autor componía a cualquier hora con una naturalidad asombrosa. Por si ello no resultara suficiente, a los nueve años dirigió a su madre una carta de niño informándole de su irrevocable decisión:

               "Querida madre: te escribo para contarte un secreto que me preocupa. No llores cuando lo leas porque no es culpa tuya ni mía [...] Para empezar, no he nacido para ser un atleta. He nacido para ser un compositor y lo seré, estoy seguro. Te ruego que no me pidas que lo olvide y que vaya a jugar al fútbol. Por favor. Algunas veces esto me preocupa tanto que me vuelve loco (aunque no mucho). Te quiere..."
Así pues, a los catorce años ingresó al Instituto de Música Curtis de Filadelfia, de donde se graduó en 1935, poco antes de cumplir los veinticinco años. Luego de iniciar una prometedora carrera como cantante y compositor, en 1939 regresó a su alma mater para ejercer durante algún tiempo como profesor de orquestación. Entre sus alumnos se contaba a un joven italiano, Gian Carlo Menotti, con quien pronto descubrió que tenía muchas afinidades, como la literatura y la música de Brahms. Otro tipo de afinidades convertirán más tarde a profesor y alumno en pareja sentimental… Fuente: Blog: La belleza de escuchar
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               El Adagio para cuerdas (en inglés «Adagio for Strings») es una obra musical para orquesta de cuerdas, arreglada por el compositor Samuel Barber en 1938 a partir de su primer Cuarteto de cuerdas. Es la obra más popular de Barber.
            El Adagio para cuerdas de Barber tiene su origen en el segundo movimiento de su Cuarteto de cuerdas nº 1, Opus 11, compuesto en 1936. En el original, sigue a un violento primer movimiento contrastante y le sigue un tercer movimiento que es una breve reexposición del mismo tema. En enero de 1938, Barber envió la pieza a Arturo Toscanini El director devolvió la partitura sin comentarios, y Barber se molestó y evitó a este director. Posteriormente, Toscanini hizo saber a Barber, a través de un amigo, que tenía previsto interpretar la obra y que la había devuelto por el simple hecho que ya la había memorizado. Toscanini no volvió a tener la música hasta un día antes del estreno. La obra se estrenó en un programa de radio, dirigida por Arturo Toscanini al frente de la Orquesta Sinfónica de la NBC, el 5 de noviembre de 1938, en Nueva York.
               El compositor también adaptó la pieza en 1967 para un coro de ocho voces, en un Agnus Dei («Cordero de Dios»).

Análisis de la obra

               La larga, flotante línea melódica se mueve libremente entre las voces en coro de las cuerdas; por ejemplo, la primera sección comienza con la célula melódica principal tocada por los primeros violines, pero termina con su reafirmación por las violas, en una transposición en una quinta justa. Las violas continúan con una variación de la célula melódica en la segunda sección; el silencio en los bajos prevalece hasta la siguiente sección. La amplia sección central comienza cuando los violonchelos tocan la línea melódica principal, en el rango de mezzo-soprano; las cuerdas del coro suben a la escala más alta de sus registros, que culminan en un fortissimo-forte, un clímax seguido de un repentino silencio. Una breve serie de acordes sirve como una coda a esta parte de la pieza, y vuelve a introducir la sección de los bajos. La última sección es una reformulación del tema original, con una inversión de la segunda pieza de la célula melódica, interpretada por los primeros violines y las violas al unísono, y la pieza termina con los primeros violines volviendo lentamente a las primeros cinco notas de la melodía en el registro alto, la celebración de la última nota en un breve silencio y un desvanecido acompañamiento… Fuente: Vikipedia

                      ♫






miércoles, 17 de mayo de 2017

La Tertulia Musi♫lite. La Música ♫ 14

La Tertulia Musilite. La Música ♫ 14
Aviso a los tertulianos:

           Organizado por la Asociación ProMúsica de Águilas, el 19 de mayo de 2017 a las 21 horas está programado el siguiente concierto:

                       ♫


GRAN CONCIERTO 13º DE ABONO VIERNES 19 MAYO 2017 A LAS 21 HORAS
PARA MÁS INFORMACIÓN Y ADQUISICIÓN DE ABONOS Y ENTRADAS COLABORACIÓN PUEDEN DIRIGIRSE A PRO MÚSICA ÁGUILAS, C/. Castelar, 2 - 2º TELF. 626476389 y VICTORIA TRAVEL -Calle Isabel la Católica nº 1 - bajoTelf: 968 414752.

.Para no abonados colaboración 15 Euros.
Menores de 18 años 50% menos.
You can buy your tickets at C /. Castelar, nº. 2 - 2nd Tel: 626 476 389 and VICTORIA TRAVEL - Calle Isabel la Católica nº 1 - Telf: 968 414752 and also in auditorium from 2 hours before start the concert.




JIHYUN CHO
PIANISTA
La  pianista internacional Jihyun Cho ha sido elogiada por los críticos
por sus hermosos colores tonales y el lirismo florido. En 2016 ella
Debutó con éxito en el Musikverein Goldener Saal en Viena, donde
Interpretó el Concierto para piano de Mozart K.488 con la Budapest Sinfonie orchestra.
Además, fue la artista destacada en el 'Bol Summer Festival (Croacia) y
el Festival de Música de Cámara de Armonie della Sera (Italia).
Nacida en Incheon, Corea del Sur, la Sra. Cho comenzó sus estudios de piano a la edad
Siete años y recibió su Licenciatura en Música de la Universidad Nacional de Seúl
 continuó su educación en la ciudad de Nueva York para asistir al Julliard
Escuela, donde obtuvo su título de Maestra de Música, y más tarde en la
D. M. A.  Escuela de Música de Manhattan. Ella ha estudiado con
Kye-Sook Suh, Oxana Yablonskaya y Constance Keene y también ha
Clases  con Lazar Berman en el Festival de Música de Kleipeda en Lituania.
Ha ganado numerosos premios a
lo largo de su ilustre carrera incluyendo
El Concurso Internacional IBLA y el Concurso Internacional Trani.
La Sra. Cho también ha tenido una prolífica carrera internacional, actuando en reconocidos
Lugares como Nueva York Carnegie Recital Hall, Alice Tully Hall en Lincoln
Centro, Merkin Hall, Centro de Artes de Seúl en Corea, Centro Cultural Sejong, Kumho
Art Hall y Sung-Nam Art Center, entre otros.
Como ganadora del Concurso Internacional de Artistas, la Sra. Cho hizo su
debut en el recinto de Weill en Carnegie Hall en 1995. Desde entonces,
ha actuado  como recitalista, solista y músico de cámara en toda Asia,
Europa y Estados Unidos. En 1996 y 1999, actuó en el
Conciertos de las Naciones Unidas para la Paz Mundial, celebrada en la Biblioteca Dag Hammarskjold  Sala. También ha colaborado con varias orquestas, entre ellas 
La Orquesta Sinfónica Coreana, la Orquesta Filarmónica Sung-Nam (2006
Orchestra Festival), la Orquesta Filarmónica de Ulsan, la Cámara de Corea
Orquesta, la Orquesta Sinfónica de Ex-alumnos de la Universidad Nacional de
La Orquesta Filarmónica de Kang-Nam, la Orquesta de Cámara KT, la
La Orquesta Filarmónica, la Orquesta del Cisne y la Cámara de Kaunas
Orquesta. Como miembro de la Sociedad de Cámara de Seúl, actuó en un concierto
Gira por el sudeste de Asia en 2013.
La Sra. Cho también ha tenido  actuaciones  en numerosos emsoras nacionales coreanas
Estaciones de radio incluyendo "KBS-FM" y "TBS-FM." Ha grabado  un álbum dedicado
a las danzas románticas de Chopin, Liszt y Brahms, que fue lanzado en 2006.
Desde 2002, ha realizado una serie de recitales titulados «Piano
Álbum (2002-2010) ',' Mozart Highlight Series (2011-2013) 'y' Schubert Highlight
Series (2013-2016) ", todos los cuales fueron recibidos favorablemente en Corea. Ella está ahora realizando todas las sonatas instrumentales de en un “ciclo de Beethoven”.
La Sra. Cho ha sido Profesora de Piano en la Universidad de Dankook en Corea desde
2003.


NOTAS AL PROGRAMA

“Nacido con un alma normal, le pedí otra a la música: fue el comienzo de desastres maravillosos...”.
E. M. Cioran. “Silogismos de la amargura”
           
            Un 22 de diciembre de 1808, tuvo lugar el estreno de las dos composiciones que ocupan nuestro concierto. Coincidencia que afortunadamente volverá a repetirse hoy. Solamente hubo en aquella ocasión algunas diferencias; por supuesto, no estará Beethoven dirigiendo la orquesta e interpretando sus obras al piano, el concierto duró más de cuatro horas y además se estrenaron en el mismo lote su quinta sinfonía y otras obras ya presentadas. Salvando los doscientos años de diferencia y, por supuesto, la cultura social de la época, podríamos hacer un paralelismo, asumiendo algún riesgo, de la velada beethoveniana con nuestras actuales “raves” de música House. Al fin y al cabo, en aquella época, el público la única oportunidad de la que disponía para escuchar en directo música “actual”, era gracias a estas maratonianas sesiones que Beethoven y sus contemporáneos brindaban.
            Hagamos un relato de ese extraordinario concierto.
            Con treinta y seis años, la sordera de Beethoven empeora progresivamente, aunque no tanto como para verse obligado a interrumpir sus actuaciones en público. Considerado todavía como el virtuoso del piano más importante de Viena y de su tiempo, escribe el cuarto concierto para piano exclusivamente para sí mismo, al igual que había hecho con los tres conciertos precedentes. El compositor vienés Johann Friedrich Reichardt estuvo sentado junto al príncipe  Lobkowitz y nos ha dejado sus impresiones acerca del estreno: Beethoven interpretó su nuevo concierto increíblemente bien y rápido, aunque la audiencia no estuvo receptiva con la mayoría de su música”. Desgraciadamente sería la última vez que Beethoven actuaría como solista en público. De hecho, el cuarto concierto para piano produjo una impresión bastante negativa, cayendo completamente en el olvido hasta 1836, año en el que Félix Mendelssohn lo rescata de su injusto olvido interpretándolo en Leipzig. En esta segunda oportunidad se encuentra entre el público un joven, y casi desconocido, llamado Robert Schumann quien, absolutamente hechizado por la obra, nos cuenta: “Permanecí sentado en mi sitio sin mover un músculo y sin ni siquiera respirar”.
           
            Es el cuarto concierto el más sereno, menos exultante y al mismo tiempo el más original, mostrando una preferencia por el drama interno en detrimento de la exhibición superficial. El carácter íntimo que estará presente a lo largo de toda la obra se manifiesta desde el primer movimiento, con un sentido menos extrovertido del que el público de 1808 estaba acostumbrado a escuchar. Ríos de tinta se han vertido acerca del comienzo por la relación del motivo inicial de cuatro notas con el famoso tema de la quinta sinfonía del autor. No es de extrañar considerando la cercanía de uno y otra. Sin embargo, la naturaleza del tema es en el concierto distinta, mostrándose Beethoven a través de un lirismo tímido desde el inicio hasta el final del movimiento.
            El segundo movimiento, siendo uno de los más cortos de la literatura para piano, es también uno de los más expresivos. En su libro “Sobre la verdadera manera de interpretar las obras para piano de Beethoven”, Carl Czerny (uno de sus alumnos) afirma que “en este movimiento, uno no puede evitar pensar en una escena antigua y dramática. En ella el intérprete necesita sentir la expresión de lamento inherente a su parte y establecer así el contraste adecuado con los poderosos y austeros pasajes orquestales”. Franz Liszt, a su vez alumno de Czerny y como saben excelso pianista, comparó este Andante con la súplica de Orfeo al dios del infra-mundo en un intento desesperado por rescatar a su amada Eurídice de las garras de la muerte. En el Rondó final, predomina de nuevo el gran lirismo e ingenio de Beethoven, controlando los recursos deliberadamente, más que mostrarlos en una exhibición de brillantez y virtuosismo.
            El gran paisajista Caspar David Friedrich escribió: “La única fuente verdadera del arte es nuestro corazón… Un cuadro que no haya brotado de esta fuente sólo puede ser amaneramien­to. Toda obra de arte auténtica es concebida en una hora bendita y dada a luz en una hora feliz, a partir de un impulso interior del corazón, desconocido muchas veces por el artista.” Si hay una obra musical surgida de la contem­plación de la naturaleza que sea reflejo de estas ideas, es sin duda alguna la Sexta sinfonía de Beethoven, la Pastoral.
            Beethoven se refirió a ella como “Sinfonía característica, o un recuerdo de la vida en el campo”, y en más de una ocasión hizo hincapié en que no era un cuadro sino la expresión de las sensaciones y los sentimientos que surgen en contacto con la naturaleza. Y aunque convencido de que los títulos explicativos eran superfluos – nunca acompañaría un programa a sus obras - escribió para cada uno de los cinco movimientos que conforman la sinfonía los siguientes encabezados en la partitura:
1.- Despertar de impresiones alegres al llegar al campo.
2.- Escena junto al arroyo.
3.- Reunión alegre de los campesinos.
4.-Tormenta, tempestad.
5.- Canto de pastores, sentimientos de contento y gratitud después de la tormenta.
            La Sinfonía Pastoral hunde sus raíces, al menos en apariencia, en el contacto que Beethoven tuvo en su adolescencia con la partitura de una obra del compositor, organista y teó­rico musical Justin Heinrich Knecht denominada El retrato musical de la naturaleza o Gran sinfonía y dividida también en cinco secciones apegadas a un detallado programa.
            Hasta aquí las semejanzas y probablemente sus evidencias en origen. Sin embargo, las dife­rencias en cuanto a la solución de ambas obras son abismales. La grandiosidad de las estructuras que Beethoven es capaz de construir a partir de elementos extraordinariamente simples, tan característicos de su “período heroico” se hace patente en esta sinfonía de la misma manera que en la Quinta. Ambas podrían ser consideradas mellizas, ya que Beethoven trabajó paralelamente en ellas, hecho que puede parecernos sorprendente debido a su capacidad para sumer­girse simultáneamente en mundos tan diferentes. No obstante, Jean Chantavoine sostiene que en realidad son hijas de un mismo parto, forman parte de un duo necesario donde; “una nos muestra al hombre enfren­tando al Destino; mientras la otra nos lo muestra enfrente de la Naturaleza.
            Estrenada, como hemos dicho, junto con la Quinta en el mencionado concierto de ese 22 de diciem­bre de 1808, la Pastoral fue anunciada en el programa como la sinfonía número cinco del compositor y la Quinta como la número seis. Fue sólo en el momento de la publicación de ambas obras dos años más tarde, que Beethoven decidió otorgarles el número y el opus con el que actualmente son conocidas.
            Como hace doscientos años, memorable ocasión. Buenas noches.

José Luis Llorca Cáceres